miércoles, 17 de septiembre de 2014

Una Voz con Sonido a Maquina


                                                                                                           “Yeah, I heard a funny thing 
                                                                                                                    somebody said to me 
                                                                                                  you know that I could be in love,
                                                                                                                 with almost everyone 
                                                                                      I think that people are the greatest fun 
                                                                                and I will be alone again tonight, my dear” 
                                                                                                                  -Arthur Lee.

                                                                   
Su piel moría de ganas por desvestirse.
“Usted señor conoce al actor”.
Sus labios goteaban mediocredidad.
 “A ver si hace memoria”.
La música -sin intentarlo- era fúnebre.
“Confía en vos, llama y gana”.
Quisiera morder sus pezones y desnudarla contra ese falso decorado.
“Tres mil pesos que pueden ser tuyos”.
Las palabras que expresaba, fluían con lentitud. Parecían no querer terminar.
“Disque ahora, asterisco dos mil doscientos”.
Las indicaciones que entregaba eran astutas. El brillo de sus ojos, aun mas.
“Cuanto mas llamas, mas intentos tenes. ¡Estamos en vivo!”
El tiempo pasaba. Ella no iba a quedarse toda la noche allí. Pensé en llamar.
“Podes levantarte mañana con tres mil pesos”.
En mi no había expectativas ni por el dinero, ni por tener sexo con ella.
“Señor director, reloj de dos minutos”.
La notaba triste, exclamaba segundo tras segundo: “hoy es tu día”.
Pero la ilusión de su mirada, rogaba porque fuese el suyo.
“No dejes que otra persona juegue por vos”.
Deje de imaginarla besando mi cuello. Para darme cuenta que me estaba hablando.
“Voy a aumentar el pozo, suertudo”.
Me estaba esperando. No dejaba de mirarme. Yo tampoco a ella.
“El ganador me tiene que invitar a cenar”.
Su cuerpo cansado no encontraba sitio para reposar. Mi cama, era solo mía.
“¡Línea caliente!” “¡Subo el pozo a cinco mil!”
Era bella y la madrugada la volvía por demás cautivamente. 
“¿Cuánto tenes que trabajar para ganar cinco mil?”
Conteste por no ser descortés: “cuarenta días”.
“Hoy podes dejar de ser un perdedor”.
Decidió ignorar mi respuesta. Eligio seguir dando pistas.
“¿Esta horizontal o vertical?”.
¡Dios! Me ponía furioso. Ya sabía el apellido del actor. Incluso una vez trabaje para el, sirviéndole pizza en la casa de su cuñada.
“Me dice el señor director que debemos irnos. Se hace tarde”.
Mi retrasada cena estaba fría ya. No quería perder su compañía.  
“El reloj comienza a correr”.
Sus palabras guiaron a mis manos.
“Yo confío en vos. ¿Acaso no crees en mí? Basta, me voy. No confías en mi”.
Si que lo hago -conteste-. ¿Pero y si no es verdad?
“Minuto final. Y yo sola espero”.
Salte de la cama. ¡Era mi oportunidad! Su voz exclamaba por mi cuerpo.
“Dieciséis segundos, te estoy esperando”.
Disque el asterisco dos mil doscientos. Tras sonar varias veces, una voz con sonido a maquina me hizo esperar.
“Quiero hablar con vos”.
Imagine a sus pezones excitados por el calor de mi lengua.
“Llama y te aseguro que ganas.”
Los segundos pasaban en silencio, mi ansiedad iba en aumento.
“No puedo ayudarte mas. Pero te sigo esperando”.
Su rostro era sincero. No más que su belleza, apenas llevaba maquillaje. Era caóticamente perfecta.
Las pistas continuaban: “Segunda línea vertical. Allí hay que mirar”.   
Mi teléfono me mantenía a la espera. La voz con sonido a maquina me hacía aguardar en línea.
“No puedo creer que no me estés llamando”.
¡Si te estoy llamando! ¡No me comunica esta maquina de mierda!
“Instante final, quiero hablar con vos”.
Déjenme hablarle –comencé a los gritos-. Me necesita en su vida. Yo la necesito en la mía.
“Cinco, cuatro, tres…”
Mi voz se canso de gritar y todos mis sentidos se detuvieron a escuchar sus palabras.
“…dos, uno. Aquí el señor director me dice que esta el ganador”.
Me prepare. Era el primer momento de vida junto a ella. Iba a ser por teléfono. ¡Ja, que antigüedad!
“Hola ¿con quien tengo el gusto?”
Una voz apagada y un tanto melancólica dijo “hola”. No era yo. No me eligió. Prefirió a otro miserable. Había creído en ella. Me engaño.
“Sos el ganador. Así termina este juego. Con un ganador”.
Mi bronca estallo ante la pantalla. Ella ahora era “esa” y continuaba sonriendo. No se detuvo, hasta que las luces se apagaron y no hubo mas que ver, que el vacío de mi habitación.
“Me voy feliz, con este campeón”.
Fue lo último que le escuche decir. Mientras en mí, su imagen se grababa.

Boris Hernández.-  

martes, 2 de septiembre de 2014

And Over Again

Whatever you said
I never complained
‘Cause I understand
That you aren’t well
People, lie to ‘em

When I say everything
They just say nothing
It’s better be blind
No one dreams to see
The horror I see

My world has one word
And it’s a name
That I only call

End line for this show
Foolish drama in the corners
I am a human being
Like you other people
Do not let me free

Pull me up, pull me up
I’m on the under, since ‘93
This tiger won’t give up
Special paradise on the borrowed street
I’ve got expectations, call me now

My world has one word
And it’s a name
That I only call

And over again
And over again
And over again
You’re name across my head


Cartas a Desaparecidos

Miro a través de los pinos
Noto que esta lluvia
No ha de parar, no ha de parar

Un minuto más de calma
Las tropas duermen
Contemplando aquel mal

Los reyes mandan
Desde sus televisores
Esperando el instante final

Cartas a desaparecidos
Teléfonos colgados
Solo rabia al partir

Aguardando aquí
Aguardando aquí
Que será de mí

Destellos de placer
Anestesiado y rendido
Lejos de casa, lejos de casa

Cuando nuestras voces se cruzan
Despiertan atentos los ojos
Callados ya, tantos lamentos

Las penas suplicando van
Y yo solo quiero perder
Esas batallas imposibles de ganar

Cartas a desaparecidos
Teléfonos colgados
Solo rabia al partir

Aguardando aquí
Aguardando aquí
Que será de mí