Cincuenta años atrás,
Era el hijo del dueño
Corriendo de Rosario a
Buenos Aires
Canalla o diablo, por
igual eligió
Mendoza y Córdoba, en su
corazón
Sin hacer esfuerzos
Tantos quisieron vender
su arte
Un par de notas, algunas
palabras
Sin aura de canción
Solitario como el
Lo espera el micrófono
Mientras una vida sin
consagrarse
Lleva ella esperando un
campeón
Curando males, se
arrastró
Como todos los lunes
Buscando la luna, camino
Un par de poesías al oído
Para siempre su mente,
perdió
Volvió a casa
Creyendo haber sido
escuchado
No durmió del dolor
Allí nadie lo esperaba
Solitario como el
Lo espera el micrófono
Mientras una vida sin
consagrarse
Lleva ella esperando un
campeón
Del otro lado, no
El silencio vuelve a
inquietar
Los teléfonos no suenan
La esperanza no la pierde
En sueños olvidados, no
pensar
Total mañana tu sonrisas,
venderás
El maletín algo inventara
Para que la cabeza no
recuerde
Los cincuenta años que
pasaron ya.
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